Una terraza a nivel de azotea con vistas a la ciudad — un privilegio poco común en el corazón de la Barcelona antigua. Este proyecto es un ejemplo de transformación cuidadosa: un espacio olvidado cobró nueva vida como zona privada de descanso con vegetación pensada, iluminación suave y cocina al aire libre.
Los materiales naturales y la paleta mediterránea marcan el tono de una atmósfera serena, casi vacacional. El mayor reto fue la logística: la subida y el montaje en la azotea por una calle estrecha del barrio histórico exigieron una precisión y paciencia extraordinarias.





