Un amplio piso en el histórico barrio de Sants, situado en una casa de dos plantas en la calle Tenor Masini — un lugar de carácter tranquilo, casi íntimo, donde la arquitectura conserva el auténtico aliento de Barcelona. Desde el principio fue evidente: este interior debía convertirse en un acento delicado de la calle, su joya interior.
En la base del proyecto está la estética mediterránea, interpretada a través de una paleta suave y táctil. Tonos arena, formas redondeadas y madera natural configuran un espacio donde la sensación de luz y calma se convierte en el guion principal. «Ligereza del ser» — así se puede describir el ambiente de este interior.
El proyecto requirió una reconstrucción completa. Se reforzaron los techos abovedados, se sustituyeron todas las instalaciones, se colocó un suelo nuevo y se restauró el tejado histórico de teja. El espacio se renovó por completo, preservando su autenticidad arquitectónica.
El resultado es un interior luminoso y fluido, donde la arquitectura y el material trabajan para crear una sensación de armonía — contenida pero expresiva, como el propio entorno mediterráneo.
Un amplio piso en el histórico barrio de Sants, situado en una casa de dos plantas en la calle Tenor Masini — un lugar de carácter tranquilo, casi íntimo, donde la arquitectura conserva el auténtico aliento de Barcelona. Desde el principio fue evidente: este interior debía convertirse en un acento delicado de la calle, su joya interior.


















En la base del proyecto está la estética mediterránea, interpretada a través de una paleta suave y táctil. Tonos arena, formas redondeadas y madera natural configuran un espacio donde la sensación de luz y calma se convierte en el guion principal. «Ligereza del ser» — así se puede describir el ambiente de este interior.




El proyecto requirió una reconstrucción completa. Se reforzaron los techos abovedados, se sustituyeron todas las instalaciones, se colocó un suelo nuevo y se restauró el tejado histórico de teja. El espacio se renovó por completo, preservando su autenticidad arquitectónica.




El resultado es un interior luminoso y fluido, donde la arquitectura y el material trabajan para crear una sensación de armonía — contenida pero expresiva, como el propio entorno mediterráneo.

